Cuando adquiere conciencia la distancia
mi cuerpo cansado y adolorido,
ya no cree en un talismán para el amor.
Conciencia adquiere mi garganta
y te llamo y te nombro sin voz,
quieta mi lengua sin saliva
quieta y callada permanece
en el silencio del amanecer,
en el somnoliento horizonte
en la dormida noche,
Noche iluminada por la luna
que me recuerda sola y silente
que muy tarde te encontré,
Porque escrito estaba
en mis poemas húmedos y salados
de amor y silencio
que no hay remedio para acortar esta distancia.
Y aunque así el destino estaba dispuesto
me acerco a ti en un poema
que te grita que te quiero y que te espero
porque solo Dios sabe que mis poemas
Tienen voz… y los esperas.

















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